El dorado nos indica a Dios. El santo, eterno y perfecto Dios vive en el cielo. Alla no hay ningún dolor, ni sufrimiento, ni pelea, ni guerra. Dios nos hizo, él nos ama y quiere tenernos con él en el cielo.
Pero hay un problema. Nosotros no vivimos cómo le gusta a Dios- nosotros rechazamos y contravenimos sus mandamientos y no le amamos. También tenemos malos pensamientos y malas acciones que vienen de nuestro corazón. Esto nos recuerda el corazón oscuro. El pecado nos separa de Dios y tiene que ser castigado. El castigo es la muerte eterna, la separación de Dios para siempre. Nosotros mismos no podemos restaurar nada. ¿Hay esperanza?
Por amor a nosotros seres humanos Dios mandó su hijo Jesucristo a esta tierra. Él no tenía ningún pecado. La página roja nos recuerda de la muerte del Señor Jesús. Él murió en la cruz. Jesús ha cargado nuestros pecados, por los cuales merecíamos el castigo eterno. Su sangre fue derramada y esto es nuestra esperanza de salvación.
El corazón blanco es una imagen de pureza. Nuestros pecados pueden ser perdonados por la muerte del Señor Jesús. Entonces Dios considera el pecado así, como si nunca lo hubiéramos hecho y lo perdona. Si le confiesas todos tus pecados a él y le entregas tu vida, entonces pareces delante de Dios tan brillante como este corazón.
Si hemos aceptado al Señor Jesús, somos como niños recién nacidos, cuales tienen que crecer. La página verde nos recuerda del crecimiento como lo podemos ver en la naturaleza. ¿Cómo puede crecer nuestra relación con Dios? En una canción se dice: “Lee la Biblia y ora cada día, si quieres crecer.” Pues ahora esto y más es parte de nuestra vida con Dios. Pero, sobre todo podemos vivir por gracia y alegrarnos de que Jesús nos ama.